"Una vez que hayas experimentado el placer de volar, caminarás con la mirada al cielo, porque allí has estado y allí desearás volver para siempre."
Leonardo Da Vinci

lunes, 10 de junio de 2013

Quizás necesitaba esto. Una balanza en la que pueda colocar perfectamente lo bueno de un lado y lo malo del otro. Y pude hacerlo. Sé qué quiero, merezco y debo hacer y, por supuesto, sé lo que no. Hasta puedo decir que tengo mucho más claro todo aquello que no quiero para mí.
Pensaba que era un mal necesario y hoy me doy cuenta de que no estaba en lo cierto. Ya no necesito, ya no es fundamental. Tolero, aguanto, hago un favor. Y no por mi, sino por las promesas que no me atrevería a romper.
¿Quién iba a decir que llegaría el día en el que ya no confíe más? Sobretodo después de otorgar entera mi vida. Tranquilamente puedo afirmar que el trabajo ya está hecho. Sin embargo, no quiero adelantarme a nada. Sólo me interesa sentarme a observar cómo de a poco yo avanzo y determinadas personas quedan en el camino. Y no es que me produzca alguna especie de satisfacción, para nada, pero es relajante luego de haber luchado tanto contra algo, ver que ganaste la batalla.

Abrí los ojos (por fin) y el corazón.

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