"Una vez que hayas experimentado el placer de volar, caminarás con la mirada al cielo, porque allí has estado y allí desearás volver para siempre."
Leonardo Da Vinci

martes, 21 de mayo de 2013

No tenía ganas de sentarme a escribir por miedo a que el repentino congelamiento interior terminara por derretirse y las lágrimas salieran incansablemente, otra vez.
Me cambió la vida, en simples palabras. Me duele darme cuenta que perdí hasta lo más puro de mí misma y que no voy a volver a ser la persona que era antes. Puede que antes haya dicho que no quería, pero la realidad es que daría lo que sea para borrar cada rastro de dolor y volver a tener un diez por ciento de color en los ojos.
La palabra es rota. Extensamente rota. Los sueños, las metas, los sentimientos, las ganas. Todo destruido, sin arreglo.
Nunca imaginé que "empezar desde cero" sea tan complicado.
Pasan horas, días, semanas, meses y sigo vacía. Lo más triste es que no creo merecérmelo. 

Quiero despertarme y que todo lo malo esté borrado de mi memoria.

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