"Una vez que hayas experimentado el placer de volar, caminarás con la mirada al cielo, porque allí has estado y allí desearás volver para siempre."
Leonardo Da Vinci
Leonardo Da Vinci
martes, 8 de enero de 2013
Un paso adelante, veintiuno atrás. Cómo puede ser esto rutina? Traes con vos una especie de confusión demoledora para mi. Me encantaría pararme adelante tuyo y preguntarte ¿QUÉ CARAJO SENTÍS?, sin embargo no puedo, y no entiendo por qué. Busco todo el tiempo formas de odiarte y alejarme definitivamente de vos, porque sé que es lo que debería hacer, y no me jodas, sabes que es lo que me haría bien. Odio describirte como una mala persona, porque no creo que en el fondo lo seas, pero me toco conocer la peor parte de vos, la que hiere y mata. Y sí, me mataste. Me conociste siendo alguien que decido no ser nunca más por miedo a sufrir. A mis 15 años conocí el dolor, sabías? Y gracias a vos. Pero sin embargo te veo y lo único que siento es ganas de no dejarte ir nunca. No siento rencor, ni bronca, ni siquiera siento tristeza. Yo te veo y soy feliz otra vez, sea de lejos, de cerca, sonriendo, andando o caminando. Me pregunto de cuántas formas y de qué manera podes herirme más de lo que lo haces, y todas las respuestas me llevan a lo mismo: nada me va a importar mientras estes en mi vida. Podría definirse como masoquismo, pero yo le digo querer de verdad. No fue casualidad encontrarte estoy segura. Algo tenía que pasar... yo no me podía morir sin saber lo que era sentir. Viste que se dice que todos tenemos una meta en la vida? Estoy empezando a pensar que la mia era conocerte, y puedo atreverme a decir que podría morir en paz. Tenes idea de lo que es bancarse cerrar los ojos y no pensar en otra cosa que no sea tu nombre? O aunque sea podes imaginarte lo que un hola tuyo causa en mi? A veces pienso que estoy enferma de vos, que no voy a poder recuperarme nunca. Suena novélico pero sos mi droga, es en serio. Un día me diste una sobredosis que podría haberme matado y un par de días después me dejaste una abstinencia que también podría haberme matado. Tres meses sin vos estuve, tres. No puedo decir que los padecí, pero que me ardió hasta lo más profundo, sí. Y ahora estás acá, justo cuando creí que me había curado, justo cuando tu nombre empezaba a no doler en todos lados, sólo en el pecho. Volviste, y de la forma que menos pensé. No te podrás imaginar lo que fue para mi que un día te vayas sin un chau, y tener que asimilar, aceptar, superar, olvidar, perdonar la situación, sola. Sentí que te había perdido, de verdad, para siempre. Qué te voy a decir? Que no me moves ni un pelo? Que "ya fue"? Daría todo por poder hacerlo, y creo que podría. Pero no quiero, entendes? Llegas a entender eso? No quiero perder a lo único que me mantiene real. No quiero pasar meses sin vos, simplemente no me lo permito. Suena muy enfermo decirte que si fuera por mi no me importaría casarme y formar una vida desde ahora con vos? Sí, suena enfermo. Pero es así, no me importaría resignar mi vida si el resultado sería 'nuestra' vida. Loco, que no entendés que no va a haber persona en este mundo que te pueda llegar a querer un diez por ciento de lo que te quiero yo? Nunca escribí algo tan egoísta, y me lo permito solo por esto que voy a decir ahora: te quiero tanto, tanto, que de verdad quiero que seas vos feliz, aunque eso incluya que yo no lo sea. Vos podes decir que no, pero sé que tu felicidad está en otra persona. Solamente me queda algo más que hacer con vos y despues te dejo ir.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Me sentí muy muy muy identificada con esto. Y es una pena, porque duele como nunca. Tranquila, eso es lo que dicen "quedate tranquila". Un beso, espero que estés mejor.
ResponderEliminar