No tengo filtro. Te llevaste tantas cosas de mi que hoy me
siento desnuda ante el mundo. Veo como la gente puede atravesarme con tan solo
una mirada. La típica frase adolescente “yo contra todos” pero esta vez
utilizada con un significado real. Estoy sola. Y porque yo lo decidí. Cuando te
fuiste, me fui yo también. Te acordas de lo que era antes de esa despedida que
no fue? Porque yo no, no me acuerdo de
mi misma. O supongo que hoy soy yo misma. En realidad no sé. Me encantaría
decir que me extraño, pero lo que extraño es lo que tenía alrededor. Porque hoy
no me encanta lo que veo, pero lo prefiero ante ser una flaca que va por ahí
con el corazón en la mano por un mundo donde el deporte más practicado es el de
lastimar. Pasa que si me pongo a pensar en lo que era antes, me acuerdo de la
buena relación que tenía con mi mamá, me acuerdo de que me iba bien en el
colegio, me acuerdo de levantarme con ganas de ver que me deparaba el día, me
acuerdo de mis ganas de ser, de sentir, de vivir. Hoy no existe nada de eso.
Soy una persona demasiado diferente a lo que solía ser. Y cada vez se nota más.
Y la gente que antes no podía persuadirme, ni sentirme. Hoy sí puede hacerlo.
Ven lo que hay dentro de mí, ven el odio, la bronca, el resentimiento, las
dudas, la frialdad. Antes no me dejaba conocer, poca gente podía verme, me
protegía a mí misma, y no intencionalmente. Ya no me importa, no me cuido ni me
privo de nada. No me callo. No me adapto. No me importa nada. O sí, vos. Vos
sos lo único que me importa. Y eso está mal. Dejé de ser yo para ser tus
restos. Qué patética!
No hay comentarios:
Publicar un comentario