"Una vez que hayas experimentado el placer de volar, caminarás con la mirada al cielo, porque allí has estado y allí desearás volver para siempre."
Leonardo Da Vinci

lunes, 18 de noviembre de 2013

eme y eme

A medida que pasaba el tiempo me daba cuenta lo fría que me estaba haciendo la vida. Y cuando a mi corazón le faltaban horas para congelarse y no sentir nada más, y mi cuerpo ya estaba resignado a la constante lluvia externa e interna, apareció ese sol. No voy a mentir, tuve miedo. Miedo de quemarme, de encandilarme, de adaptarme a lo cálido y que luego se vaya. Realmente no me sentía preparada para afrontar ninguna otra ausencia. Pero hubo algo que me permitió confiar, supe que debía aferrarme a ese sol con pestañas largas y una de las sonrisas más lindas que vi en mi vida.
No voy a volver a cometer el error de poner mi felicidad en manos de otra persona, pero el crédito del brillo en mis ojos es exclusivamente de él. Y sé que se merece mucho más de lo que yo le doy, pero también sé y tengo la certeza, de que tengo millones de cosas más que ofrecerle. Es hermoso encontrarme a mí misma mirando el futuro de una manera relajada, como sabiendo que todo lo que viene es bueno, como sabiendo que encontré a uno de esos soles que van caminando por el mundo sin saber que su luz es capaz de curar corazones.

Me muero de ganas de empezar a quererte. Pero a quererte de verdad. Sin cerrarme, ni tener miedo. De seguir sintiendo que se puede salir, porque se puede, los dos sabemos que sí. 
Por eso, gracias.

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