No quiero saber qué fue de aquello que no pudo ser. No me entran ganas de ver caras que de a poco se borran de mi memoria. No existe la necesidad de recordar. Hay personas que curan heridas, no importa como, ni a quién, ni si se quedan luego de finalizar el proceso, sólo curan. Y tengo la suerte de haber encontrado un salvador a mi mal. No puedo decir más que eso, obviamente los sentimientos se cruzan y generan caos interiores. Pero no me confundo, sé que esta persona llego para mostrarme que la vida a veces puede volverse más nítida y clara. Logró hacer que por mí misma note que hay mejores besos, abrazos más fuertes y caricias más sanas. Si va a seguir, no lo sé, tampoco pienso en eso. Busqué que me quieran y poder querer, y lo conseguí.
Ahora sé que no morí.
qué precioso.
ResponderEliminar