Sin rencor, sin bronca, sin odio.
Sin amor, sin sonrisas, sin vida.
Demasiados son los precios a pagar que me dejó.
Pensando en no pensar,
me encontré pensando más que nunca.
Guardé mi alma para no volver a usarla.
Allí donde guardé esos besos que no pienso darle a nadie.
La ausencia siempre me produjo terror.
Me ahogo en mis gritos mudos y en mis lágrimas inexistentes.
Ni el café ni la lluvia me curan ya.
No siento lástima por mí, porque no siento nada.
teextraño
No hay comentarios:
Publicar un comentario