La espera diaria de algo imposible fue acabando con los restos de vida que sobrellevaba. Y sin embargo cada día me encuentro con que mi corazón sigue latiendo y yo respirando.
Mi piel mantiene su color, mis ojos brillan. Adentro hay nada.
Fuiste(sos) el milagro que esperé(espero) constantemente. Uno mismo sabe qué lo hace vivir.
No reniego de mi realidad ni la tapo con otra ni la intento cambiar, simplemente sé que tu presencia lo es todo y me adapto-resigno a eso.
A fin de cuentas elijo amarte. Y quien diga que eso no se elije que se presente con su historia y me jure querer cambiar lo que siente.
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