"Una vez que hayas experimentado el placer de volar, caminarás con la mirada al cielo, porque allí has estado y allí desearás volver para siempre."
Leonardo Da Vinci

viernes, 22 de marzo de 2013

Mis problemas no detienen al mundo, eso me tocó aprenderlo de muy chica. La vida sigue por más que yo me esté cayendo a pedazos. Me encuentro sola y me siento sola. Perdí las partes de mí misma que antes me reconfortaban y hoy por hoy desearía un abrazo que me muestre apoyo o tal vez compañía. Solía ser autosuficiente pero no tengo muy claro el momento en que dejé esa característica de lado. También solía gustarme hablar conmigo misma y sacar concluciones sobre cómo mi existencia se estaba llevando a cabo. La realidad es que actualmente no quiero tener que hacerme preguntas al estilo "¿Cómo estoy?", "¿Por qué vivo?", "¿Qué busco?", "¿Qué necesito?"... por el simple echo de que me asustaría no poderme responder y todo lo que abarcaría eso.
Por otro lado, de esta angustia puedo sacar algo positivo: volví a llorar. Es una sensación muy nueva para mi esto de no sentir el ardor en los ojos cuando las lágrimas pedían salir y mis ojos simplemente las enjaulaban. Hasta podría decir que extraño eso, ya que era una especie de autoflagelamiento que no dejaba marcas ni rastros visibles exteriormente (digo esto porque los tatuajes y las cicatrices del alma están vigentes a mis ojos).
Puedo concretar mencionando que no me siento piedra, ni agua, ni aire, ni la "nada misma". Hasta el frío interior me abandonó dejando dentro un mar de sensaciones desconocidas, hirientes y reiterativas con las que no estoy acostumbrada a tratar.

¿Podes volver a mí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario